Lejos, aquí .

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Tus brazos lloraban carne,
corrompían los gusanos a la amargura
El Sol lloraba, ¡La Luna sangraba!
y tus ojos se cerraban ...


¿En qué momento, Cristo mío, le han llevado la vida
cambiándola por esperanzas malheridas?

Tus ojos sangraban carne
se cerraban sin que nadie pudiese abrirlos
La abatidura del presidio
en tu carcel, carne y hueso
en tu vida, triste inferno.

Tan desfigurada figura
tanta inconciencia que maltrata
a todas las ternuras de vida.
¡Tus ojos se cierran!
¡Tus ojos se cerraron!

Tus brazos lloraban carne
tus entrañas se retorcían
intoxicadas en desesperación
Intoxicadas en elegías.

Tus brazos sangraban carne
los buitres esperaban tu partida
El Sol gritaba, ¡La Luna amarga y dolida!
Y tus ojos se cerraban
en una multitud vacía ...


Tus brazos lloraban carne
corrompían los gusanos a la amargura
No había más eternidad, el Sol no refulgía
se quedaba calladito, silenciado
sin tener palabras para expresar lo imaginado ...

Mientras los poemas descansaban...
tus brazos lloraban carne.
Y tu cuerpo lloraba sangre .


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